A principios del año, se apreció en la carroza una sensible desestabilización de su estructura metálica lo que provocaba balanceo y peligro de caída y rotura de vidrios.
La carroza del 5º MISTERIO GOZOSO, fue realizado en los talleres de León José Quintana Bianchi (1851-1901) de Zaragoza, que junto con otros sesenta y cuatro elementos (avemarías, padrenuestros y glorias de los misterios gozosos) fueron entregados a la Junta del Rosario, a finales de 1895 y primeros meses de 1896.
Este elemento forma parte del conjunto de carrozas que representan los MISTERIOS GOZOSOS. que simbolizan en el sentir cristiano “el gozo, la alegría, confianza de María, su manifestación de amor y la prueba de fe de la encarnación del Hijo de Dios”.
La carroza del 5º MISTERIO GOZOSO, se asienta en peana de madera, tienen forma de templete de base cuadrada y su estilo es neogótico. El templete está rematado con chapitel formado con cristales de multitud de colores. En los cuatro ángulos unos pilares con terminación de pináculos. En la base o parte inferior un zócalo de cristal dividido en arquerías con decoración floral y sobre esta base vidrios rojos de forma rectangular figurando en uno de ellos la inscripción del Misterio correspondiente. Destaca el uso de colores primarios, rojo, azul, amarillo, que dan una viveza enorme a cada una de las escenas.
En el cuerpo cuadrado central, en una de sus caras, vemos representado el misterio gozoso “el Niño Jesús perdido y hallado en el templo. siguiendo sus imágenes la iconología tradicional de los personajes de la Vida de Cristo y María. María y
José a la izquierda encuentran a Jesús en el templo de Jerusalen, en medio de los doctores “escuchando y preguntándoles” sobre la Ley.
Los diseños de los vidrios de los cuatro primeros misterios Gozosos son obra del catalán José Pujol y Compañía, por tanto, no sería de extrañar que éste, el 5º, también lo fuera, a pesar de que no lo podemos certificar porque falta su firma. Fue donada esta carroza por el Ayuntamiento de Vitoria, según acuerdo del 21 de septiembre de 1896.
El proyecto de restauración se ha planteado esencialmente en la estabilización y restauración de toda la estructura metálica, por lo que ha sido necesario las siguientes intervenciones: desmontar toda la carroza, decapado de las partes metálicas, atacar el óxido de alguna de las piezas, reforzar todos sus elementos con soldadura, dar sulfato de cinc, pintado total con oro líquido y barnizado final. Esta parte del trabajo la ha llevado a cabo el metalistero Javier Fernández, y en relación a los vidrios ha sido el vidriero Mikel Délika quien ha colaborado con la restauración de alguna de las piezas.
Concluidos los trabajos y ya en el Museo la carroza fue montada, bajo la dirección de Fernández, con la colaboración de los cofrades colaboradores del taller de mantenimiento.
Una vez más la Cofradía de la Virgen Blanca realiza un gran esfuerzo económico en mantener en las debidas condiciones de conservación cada una de las piezas que se custodian en el Museo de los Faroles. La carroza fue posible verla en todo su esplendor la noche del 4 de agosto por miles de vitorianos que nos acompañaron en esta centenaria tradición del Rosario de los Faroles, en las fiestas de la Virgen Blanca.
Desde estas letras deseamos dar las gracias a nuestros cofrades dado que sus cuotas anuales nos permiten estas actuaciones urgentes sobre el patrimonio que custodiamos. Hacemos extensivo nuestro agradecimiento a quienes se acercan al Museo y reconociendo el esfuerzo que supone todo este trabajo nos ayudan con sus pequeñas ofrendas.
Nuestro deber es conservar este rico patrimonio y difundirlo en las mejores condiciones de conservación para las generaciones futuras.
©Textos: C. Urdiain. Área de Documentación. Cofradía Virgen Blanca
©Imágenes: Eduardo de Nó, Cofradía Virgen Blanca.











