El 21 de septiembre tuvo lugar la despedida de los sacerdotes José Antonio y Rafa, de la Parroquia de San Miguel, que durante tantos años han estado con nosotros, a los que les ha llegado el momento de la jubilación. La iniciativa partió de todos los colaboradores de la parroquia, hombres y mujeres que dedican parte de su tiempo diario a las tareas necesarias que permiten desarrollar los servicios religiosos propios de la parroquia. Desde la limpieza del edificio, pasando por pequeños arreglos, apertura y cierre del edificio, participación en las lecturas, música etc., son todas tareas ejercidas por este grupo de voluntarios que las realizan como formas prácticas de colaboración con la Iglesia en la que creen. Han sido muchos años de convivencia con ambos sacerdotes.
La Cofradía de la Virgen Blanca se unió también a esta despedida participamos así nuestro agradecimiento a ambos y en especial a D. José Antonio Goitia nuestro capellán. Ya en nuestro último boletín hemos dedicado un espacio a agradecerle cuanto ha hecho por la Cofradía en estos últimos quince años.
En el restaurante Conde de Álava nos reunimos alrededor de unas cincuenta personas, fue también una ocasión única de convivencia entre quienes día a día participamos de la vida de la parroquia. Un acto afectuoso en la que se trataba de manifestar agradecimiento a ambos.


Como no podía ser de otra manera, en los postres hubo tiempo para unas palabras de José Antonio y Rafa, y después el actual “sacristán” Ramón Lengarán y su esposa María Jesús Calleja, en nombre de todos, hicieron entrega a ambos de un recuerdo entrañable. Se trata de un dibujo en relieve de un espacio muy significativo – la casa cural y al fondo asomando la torre de San Miguel- tan admirada por todos los vitorianos y alaveses en tan señalado día del 4 de agosto, inicio de la fiestas.
En nombre de todos, GRACIAS, por vuestra dedicación a la parroquia, y para nada es un adiós definitivo sino hasta luego. En esta nueva etapa esperamos vuestras oraciones, vuestras visitas y deseamos, que estemos en contacto y unidos como hijos de nuestra “Madre común” la Virgen Blanca. ¡ AGUR ETA LASTER ARTE!











